#UnaSolaFuerza

Si Jesús Marchara

Publicado: 2017-02-17


Cuando los cristianos actuamos en la esfera pública, debemos tener en cuenta que nuestros actos y actitudes humanos son quizás el único reflejo que la mayoría de nuestra sociedad tiene de Dios.

Cuando realizamos cualquier acto en la esfera pública, uno tiende a pensar que lo que está en juego es ganar o perder una lucha legal o política por un tema específico y, por tanto, es válido decir y hacer lo que sea necesario para ganar. Sin embargo, lo que verdaderamente está en juego es la Imagen de Dios y cómo esa imagen y el corazón de Dios son interpretados por el mundo a través de nuestras acciones.

Mal haríamos en reflejar a Dios como un osito teddy al que no le interesan los actos contra Su Verdad, pero también hacemos mal si lo reflejamos como un opresor al que no le interesa adoptar formas inadecuadas (o, incluso, desinformar, mentir o aliarse con quien miente) con tal de lograr que se haga Su Verdad. El proclamó la Verdad, pero también mostró que había que proclamarla mediante el amor, la justicia y la santidad resumidos en el auto-sacrificio personal en la cruz.

A mí Jesús me convenció de su existencia y Su Verdad no a través de la opresión o el chantaje legal, sino a través del amor, justicia y santidad ejercidos mediante actos y discursos coherentes durante tres años y su sacrificio final en la cruz. Nuestros actos en la esfera pública no sólo muestran quién realmente pensamos que es Jesús y por qué razones obedecemos Su Verdad, sino que también terminarán modelando la espiritualidad de aquéllos que nos ven desde fuera.

Mi problema no es con la doctrina esencial de nuestra fe. Soy reformado y ortodoxo en cuanto se refiere al diseño sexual y la santidad de la vida. Mi problema es con las formas y alianzas a través de las cuales se pretende establecer esa doctrina, las cuales cuestiono por no parecerme bíblicas.

Como decía el teólogo Brennan Manning: “No quiero una espiritualidad terrorista que me mantiene en un perpetuo estado de terror acerca de estar en una relación correcta con mi Padre celestial, pero tampoco una espiritualidad romántica que retrata a Dios como un osito teddy bonachón que no condena ninguna de mis conductas o deseos aberrantes. Yo quiero una relación con el Papito (Abba) de Jesús, que es infinitamente compasivo con mi quebranto y, al mismo tiempo, un Misterio asombroso, incomprensible y complejo”

Lo que logremos, debe ser logrado no a través del chantaje u opresión, sino luego de habernos ganado la conciencia de la sociedad a través de la proclamación del Evangelio y un testimonio impoluto de Amor, Justicia y Santidad de Dios.

Marchar sí, pero haciéndolo consecuentemente ante toda injusticia y no sólo respecto de aquellos casos en que nos es más incómodo, porque, como dijo el pastor bautista Martín Luther King respecto de la discriminación racial, "una injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todo lugar".


Escrito por

gflores

Abogado por PUCP. Máster en Derecho por The University of Chicago. Abogado, game theorist, profesor universitario y amado por Dios.


Publicado en

Una Iglesia Progresista

Un blog dirigido a hacer que el creyente piense si verdaderamente cree lo que cree creer.